Tantum
El acceso, con el volumen negro y el paño de madera
La casa negra entre los árboles, vista desde el jardín
El frente de la casa desde el césped, entre la arboleda
La terraza con los sillones bajos, bajo los árboles
El costado de la casa, entre el muro negro y la madera
El paso lateral en penumbra, con la luz al fondo
El interior visto tras el ventanal, con el bosque reflejado
El vestíbulo alto, con el arranque de la escalera
Pasillo con la luz cálida corrida a lo largo del muro
La sala bajo el gran tragaluz
Paso con la columna de madera iluminada
El corredor entre jardines, con los escalones claros
La casa desde el jardín, entre los setos
Baño con el espejo retroiluminado y el mármol oscuro
Comedor en penumbra, con la mesa larga
El volumen acristalado sobre la terraza de madera
La casa al anochecer, con el cielo malva detrás
La terraza de madera con las jardineras, abierta al bosque
El volumen negro visto desde el pasto

Casa MoMa

Casa MoMa

Fraccionamiento Los Encinos, Estado de México

2022

Categoría
Residencia unifamiliar
Ubicación
Fraccionamiento Los Encinos, Estado de México
Año
2022
Área
958.52 m² construidos
Autores de proyecto
Juan Carlos Vidaña
Colaboradores
Gerardo de la Torre, Taller de Luz, Alberto Vidaña, Antonio Couttolenc y Hannia Hernández
Fotografía
JVL

El proyecto parte de una premisa sencilla: hacer de la casa un refugio de la ciudad. A partir de las necesidades del cliente, se plantea una secuencia espacial que lleva al habitante de lo general a lo particular, construyendo gradualmente una sensación de aislamiento y privacidad.

El recorrido comienza en un vestíbulo de triple altura que recibe y marca la transición entre el exterior y la vida doméstica. Desde ahí, el proyecto se descubre poco a poco a través de un segundo recorrido entre jardines. La arquitectura no aparece de manera inmediata; se revela al final del camino, cuando surge la casa principal como un refugio inmerso en el bosque.

El programa de servicio se concentra en un volumen independiente que conduce hacia un gran jardín de 300 m². Este espacio funciona como una extensión protegida del exterior y como transición hacia la parte más íntima de la casa.

La vivienda se organiza mediante cambios de nivel que permiten construir diferentes atmósferas sin perder la continuidad espacial. La planta principal desciende medio nivel para encontrar las áreas de estar y convivencia familiar, el bar y la terraza, generando una relación más directa con el jardín. Una altura de cinco metros se desdobla verticalmente para conectar los espacios sociales con las habitaciones ubicadas en un nivel inferior. Este juego de alturas permite que la casa se perciba amplia sin necesidad de extenderla horizontalmente.

En uno de los espacios sociales, la misma estrategia se lleva un paso más allá: una sala hundida aproximadamente 60 centímetros permite aprovechar la altura total de cinco metros y construir una atmósfera más contenida dentro de un espacio de gran escala. El bar, la sala y las áreas de estar se relacionan así mediante cambios de altura y nivel que generan diferentes formas de convivencia.

La casa se construye, entonces, como una secuencia de transiciones: de la ciudad al jardín, del jardín al refugio, de los espacios abiertos a los íntimos y de las grandes alturas a espacios más contenidos. Una arquitectura pensada para retirarse del ruido exterior y crear un lugar donde el paisaje y quienes lo habitan sean los verdaderos protagonistas.